
Levadura seca tipo ale americana
Una levadura limpia y fiable para sustituir la del kit o para tus primeras recetas propias.
Especial Halloween Cervezas de calabaza, estilos negros como la noche y recetas para el 31. Ver el especial

Malta concentrada y ya lupulada: con ella haces tu primera cerveza sin macerar ni calcular.
Para las primeras tandas, mientras aprendes higiene y fermentación.
Antes de abrir la lata, métela unos diez minutos en agua caliente: el extracto se vuelve más fluido y sale casi entero. Vacíala en unos litros de agua caliente dentro del fermentador limpio y sanitizado, enjuaga la lata con un poco de agua y remueve hasta que no quede nada pegado al fondo. Añade el azúcar o el extracto seco que pida la etiqueta, completa con agua fría hasta los litros indicados y mide la temperatura: la levadura entra cuando el mosto baja de 25 °C, mejor hacia 20 °C. Antes de echarla, toma una muestra con el densímetro para anotar la densidad inicial; sin ese dato no sabrás qué graduación tiene.
Guarda la lata en un sitio fresco y oscuro, lejos de la cocina y de los radiadores. Una vez abierta, úsala entera ese mismo día: el extracto sobrante se contamina con facilidad. Si la levadura del kit viene pegada a la tapa, no dejes la lata al sol de un balcón ni dentro del coche en verano; con mucho calor la levadura pierde fuerza y la fermentación tarda más en arrancar.
El extracto sin lupular te deja elegir el lúpulo en pellets y los tiempos de hervido, a cambio de calentar parte del mosto en una olla. El todo grano con bolsa BIAB da control total sobre la receta, pero exige olla grande y una tarde entera. Un término medio es usar la lata y añadir un puñado de lúpulo al fermentador los últimos días, o cambiar la levadura del kit por una levadura seca tipo ale americana.
Para saber más: la malta, en la Wikipedia.
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Una levadura limpia y fiable para sustituir la del kit o para tus primeras recetas propias.

Para dar aroma extra a un kit o para tus propias recetas: el formato más práctico y el que mejor se conserva.
Sí: es de lo imprescindible para tu primera cerveza.
Para las primeras tandas, mientras aprendes higiene y fermentación.
No necesitas olla grande ni maceración. Resultados muy constantes.
Menos control sobre la receta. La levadura que trae no siempre es la mejor.
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