
Kit de iniciación completo
Fermentador, airlock y lo básico en una sola caja: el atajo para empezar sin ir pieza a pieza.
🎃 Especial Halloween Cervezas de calabaza, estilos negros como la noche y recetas para el 31. Ver el especial →
Lo que necesitas,
y nada más
Todo lo que hace falta para hacer cerveza en casa, ordenado por cada paso del proceso y con lo imprescindible bien marcado. Pulsa «Lo tengo» en lo que ya tienes y verás lo que te falta para tu primera tanda.
Tu lista para la primera tanda
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Lo básico en una sola caja.

Fermentador, airlock y lo básico en una sola caja: el atajo para empezar sin ir pieza a pieza.
Lo que acaba en el vaso.

Malta concentrada y ya lupulada: con ella haces tu primera cerveza sin macerar ni calcular.

Una levadura limpia y fiable para sustituir la del kit o para tus primeras recetas propias.

Para dar aroma extra a un kit o para tus propias recetas: el formato más práctico y el que mejor se conserva.
Para preparar, hervir y enfriar el mosto.

Para remover el mosto y el fermentador sin meter la mano.

Para hervir todo el mosto de un lote de 20 litros sin que se desborde.

La forma más sencilla de pasar al todo grano: maceras y escurres el grano dentro de la misma olla.

Un serpentín por el que pasa agua fría: baja el mosto hirviendo a 20 °C en 20 o 30 minutos.
Donde la levadura hace su trabajo.

El cubo donde la levadura convierte el mosto en cerveza. Con grifo, embotellas sin trasvasar.

Deja salir el gas de la fermentación sin que entre aire ni bichos.

Una banda que rodea el fermentador para que no se enfríe en invierno.

Convierte una nevera vieja en cámara de fermentación: la mejora que más se nota en el vaso.
Densidad y temperatura: los dos números que mandan.

Mide el azúcar del mosto: así sabes cuándo ha terminado la fermentación y cuánto alcohol tiene tu cerveza.

Para saber cuándo el mosto ha bajado a 20 °C y puedes echar la levadura.

Mide el azúcar con una sola gota: muy cómodo mientras elaboras.
La parte aburrida que salva tus cervezas.

Mata lo que no se ve en un par de minutos y no hace falta aclararlo.

Quita restos de levadura y de mosto seco sin rayar ni dejar olor.

Para limpiar el poso del fondo de las botellas que reutilizas.
Del fermentador a la botella, con su gas.

Cierra cada botella con su chapa en un segundo.

Las chapas estándar para botellas de tercio y de medio litro.

Hacen falta unas 55 por cada lote de 20 litros.

Un tubo con válvula en la punta: llena desde el fondo y para al levantarlo, sin salpicar.

Azúcar de maíz que la levadura fermenta del todo dentro de la botella.
Vasos, copas y barriles para disfrutar lo que has hecho.

El vaso de pub de medio litro: robusto, para estilos de trago largo como stout, bitter o porter.

Vaso alto, estrecho abajo y abierto arriba: deja ver la turbidez y sostiene la espuma alta de una weissbier.

Copa con la boca que se cierra y vuelve a abrirse: concentra el aroma y sujeta la espuma. La de las belgas fuertes y las IPA aromáticas.

Copa ancha de boca amplia, la de las trapenses y ales de abadía: deja respirar la cerveza y se bebe a sorbos amplios.

Copa de catador con pie y paredes rectas que se cierran arriba: pensada para oler y comparar cervezas.

Vasos pequeños, de 10 a 15 cl, para probar varias cervezas en una sesión sin llenarte.

Set con varias formas de copa y vaso (tulipa, pinta, trigo…): una para cada familia de estilos sin comprarlas sueltas.

Jarra de vidrio grueso con asa, de medio litro o de litro: la de la cervecería alemana, para lager y märzen.

Minibarril para llenar con tu cerveza casera y servirla con grifo, en vez de embotellar quince tercios.

Barril de acero inoxidable de unos 19 litros que se carbonata y se sirve con CO2: el paso para dejar de embotellar.

Máquina de sobremesa que enfría y sirve cerveza de barril con grifo: la caña de bar, en casa.
Cajas de cerveza para probar estilos y países, y regalos cerveceros. Las cervezas, solo para mayores de edad.

Cervezas de microcervecerías españolas de varios estilos: la forma más fácil de conocer la cerveza artesana que se hace aquí.

Caja con cervezas de estilos distintos: la forma más fácil de probar un estilo antes de elaborarlo, o de comparar tu cerveza con una comercial.

Cervezas de varios países en una sola caja: para dar la vuelta al mundo sin salir de casa y tacharlas en tu pasaporte cervecero.

Caja con varias cervezas de Bélgica: trapenses, de abadía, blancas o ácidas. El país con más estilos propios, en una sola compra.

Lagers y cervezas de trigo de Alemania: Pils, Helles, Weissbier, Märzen… las de las cervecerías de Múnich y de Baviera.

Varias IPA en lata o botella (americanas, turbias, de la costa oeste o dobles): el estilo estrella de la cerveza artesana, centrado en el lúpulo.

Cervezas 0,0 y sin alcohol de varios estilos: hoy hay IPA, trigo y tostadas sin alcohol muy conseguidas.

Estuche con unas cuantas cervezas y su copa: un regalo para cerveceros en el que la copa se queda para siempre.

Veinticuatro cervezas distintas, una para cada día de diciembre hasta Nochebuena: el regalo cervecero de temporada.

Barriles de 5-6 litros de cerveza ya hecha para los tiradores domésticos: caña de bar en casa sin bombona de CO2.

Libros para aprender a elaborar cerveza o a catarla: el complemento perfecto a una web, para leer con calma y tener a mano.

Abridor que se atornilla a la pared, con un depósito que recoge las chapas: un clásico de bar para la cocina o el rincón cervecero.
Para saber más del proceso en el que se usa cada cosa: la elaboración de cerveza, en la Wikipedia.
Un fermentador con airlock, sanitizante, densímetro, termómetro, botellas, chapas y chapadora. En el catálogo de equipo lo imprescindible está marcado.
Suele salir más barato que comprar cada cosa por separado y las piezas encajan entre sí. Revisa qué trae: algunos incluyen ingredientes de calidad justa.
Una olla grande (unos 30 litros para lotes de 20), una bolsa para macerar (BIAB) o un macerador, un termómetro fiable y, si puedes, un enfriador.
En dos pasos: primero limpia la suciedad con un limpiador sin cloro y después sanitiza con un producto sin aclarado. La lejía no es buena idea: si queda algo, da sabores medicinales.
Sí, las de chapa (no las de rosca), bien limpias. Para estilos con mucho gas, como las de trigo, usa botellas gruesas.
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