Tu primera cerveza, en cuatro semanas
- Día 1, una tarde: sanitizar, preparar el mosto, enfriarlo y añadir la levadura.
- Días 1 a 14: fermentación a 18–20 °C. No hay que hacer nada salvo vigilar la temperatura.
- Hacia el día 14: comprobar con el densímetro que ha terminado y embotellar con azúcar.
- Días 14 a 28: la cerveza toma gas dentro de la botella, a temperatura ambiente.
Qué trae un kit de extracto
La cerveza se hace con agua, malta, lúpulo y levadura. En una elaboración completa, el «todo grano», se maceran los granos de cebada malteada en agua caliente para sacarles el azúcar. El extracto es ese mismo mosto, concentrado por el fabricante, en lata (líquido y espeso como la miel) o en polvo.
La mayoría de kits de iniciación traen una lata de 1,5 a 1,8 kg de extracto ya lupulado y un sobre de levadura seca. Algunos piden añadir 1 kg de azúcar o de extracto seco; otros traen lúpulo aparte para hervir. Lee las instrucciones del tuyo antes de empezar: su volumen y sus cantidades mandan sobre esta guía.
Aquí usamos un lote de 20 litros. Muchos kits están pensados para 23: si el tuyo es así, ajusta el volumen y el azúcar del embotellado.
Qué comprar, y qué no
Imprescindible:
- Fermentador de 30 litros con tapa, airlock y, si puede ser, grifo.
- Sanitizante sin aclarado, de base ácida.
- Densímetro con probeta.
- Termómetro.
- Una cuchara o pala larga de plástico o de acero.
- Una olla de al menos 5 litros para disolver el extracto, o de 30 si tu kit pide hervir todo el mosto.
- Unas 55 botellas de tercio que admitan chapa (las de rosca no sirven), chapas de 26 mm y una chapadora.
Puede esperar: el enfriador de inmersión, el molino de grano, el control de temperatura y los medidores de pH. Son útiles cuando pases al todo grano, no para un kit.
Sanitiza todo lo que toque el mosto frío
La causa número uno de una cerveza estropeada son las bacterias y levaduras salvajes que llegan desde un cubo mal sanitizado. Limpiar quita la suciedad visible; sanitizar mata lo que no se ve. Hacen falta las dos cosas, en ese orden.
Prepara el sanitizante con la dosis que indique el fabricante y moja con él todo lo que vaya a tocar el mosto una vez frío: fermentador, tapa, airlock, cuchara, probeta y densímetro. Con un par de minutos de contacto basta. No hace falta aclarar, y la espuma que queda no afecta a la cerveza.
Lo que solo toca el mosto hirviendo, como la olla, basta con que esté limpio: el calor hace el resto.
Prepara el mosto
Mete la lata cerrada en agua caliente unos 10 minutos: el extracto se ablanda y sale mucho mejor.
Calienta 4 o 5 litros de agua en la olla, apaga el fuego y vierte el extracto removiendo hasta que no quede nada pegado al fondo. Si tu kit lleva azúcar o extracto seco, añádelo ahora y sigue removiendo hasta que se disuelva del todo.
Si tu kit trae lúpulo para hervir, este es el momento: hierve el tiempo que indique y añade el lúpulo cuando toque. Si no lo trae, no hace falta hervir, porque el extracto ya viene pasteurizado.
Completa hasta 20 litros y enfría
Vierte el mosto concentrado en el fermentador y completa hasta 20 litros con agua fría. Si el agua de tu grifo se puede beber y no sabe a cloro, vale; si no, usa agua embotellada.
Remueve con fuerza un par de minutos. Además de mezclar, así entra oxígeno en el mosto, y la levadura lo necesita para arrancar.
Antes de añadir la levadura, el mosto tiene que estar entre 18 y 22 °C. Si te ha quedado más caliente, tapa el fermentador y espera a que baje.
Saca una muestra con la probeta y mide la densidad inicial. Lee el número en la base de la curva que forma el líquido contra el densímetro y apúntalo: con un kit típico estará entre 1.038 y 1.050. La mayoría de densímetros están calibrados a 20 °C; míralo en el tuyo. La muestra no se devuelve al fermentador.
Añade la levadura y deja fermentar
Espolvorea la levadura seca sobre el mosto, cierra la tapa y coloca el airlock con un poco de agua o de sanitizante. No hace falta remover.
Deja el fermentador en un sitio oscuro donde la temperatura se mantenga entre 18 y 20 °C. La fermentación genera calor: los primeros días, el mosto puede estar 2 o 3 grados por encima del aire de la habitación. Si fermenta demasiado caliente, la cerveza saldrá con sabores a disolvente o a fruta pasada.
En 24 a 48 horas verás burbujas en el airlock y una capa de espuma dentro del fermentador. Pasada una semana, la actividad baja mucho. Que el airlock deje de burbujear no significa que la fermentación haya terminado.
Hacia el día 12 o 14, mide la densidad. Repite la medida dos o tres días después: si no ha cambiado, la fermentación ha terminado. Con un kit, la densidad final suele quedar entre 1.008 y 1.014.
Embotella con un poco de azúcar
Sanitiza las botellas, las chapas y todo lo que vaya a tocar la cerveza.
Para que la cerveza tenga gas, la levadura necesita un poco más de azúcar dentro de la botella cerrada. Para la mayoría de estilos, 6 g por litro, es decir, unos 2 g por tercio. Lo más sencillo con el primer lote es echarlo directamente en cada botella con un embudo pequeño y una cuchara medidora.
Llena las botellas desde el grifo del fermentador, dejando 2 o 3 cm libres hasta el borde, y chápalas.
Guárdalas a temperatura ambiente, entre 18 y 22 °C, durante dos semanas. Después, mete una en la nevera un par de días y pruébala: si tiene gas, ya está. Al servir, vierte despacio y deja el último dedo en la botella. Es el poso de levadura, y es normal.
No embotelles antes de tiempo
Si aún queda azúcar sin fermentar y además añades el de la carbonatación, la presión puede romper la botella. Embotella solo cuando la densidad lleve dos o tres días sin moverse.
Cuánto alcohol tiene
Con tus dos lecturas: (DI − DF) × 131,25. Si empezaste en 1.045 y terminaste en 1.010, tienes (1,045 − 1,010) × 131,25 = 4,6 %. El azúcar del embotellado añade unas tres décimas más.
Es la misma cuenta que hace la calculadora de alcohol. Si quieres saber qué mide exactamente, la Wikipedia explica la graduación alcohólica.
Errores típicos en la primera cerveza
- Sanitizar a medias. Basta un utensilio sin sanitizar para estropear la tanda entera.
- Fermentar demasiado caliente, junto a un radiador o en pleno verano sin ningún control.
- Abrir el fermentador para mirar. Cada vez que lo abres entra aire, y con él lo que flota en el aire.
- Fiarse del airlock en vez del densímetro. Las burbujas no dicen cuándo ha terminado la fermentación.
- Pasarse con el azúcar al embotellar. Más azúcar no da mejor cerveza: da botellas que rebosan al abrirlas o que estallan.
¿Ya tienes el kit? Revisa que no te falte nada del equipo básico.