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Equipo · 7 min de lectura
Cómo limpiar y sanitizar el material para hacer cerveza
Limpiar y sanitizar bien el material es lo que separa una buena cerveza casera de una infectada. Te explicamos la diferencia, qué productos usar y en qué orden hacerlo.
Limpiar y sanitizar el material es la parte menos vistosa de hacer cerveza y la que más cervezas salva. El mosto frío es un caldo perfecto para bacterias y levaduras salvajes, y basta un fermentador mal sanitizado para que la cerveza acabe sabiendo a vinagre o a medicamento. No se trata de esterilizar como en un quirófano, sino de reducir los microbios lo suficiente para que tu levadura gane la carrera. Aquí tienes la diferencia entre limpiar y sanitizar, qué productos usar, en qué dosis y qué hay que sanitizar en cada fase. Si quieres saber más sobre cómo actúan los desinfectantes, empieza por ahí.
En resumen
Primero se limpia, luego se sanitiza. Un sanitizante no funciona sobre suciedad.
Hay que sanitizar todo lo que toca el mosto después del hervor: fermentador, tapa, airlock, cucharas, tubos, botellas y chapas.
Lo más cómodo es un sanitizante ácido sin aclarado (a base de ácido fosfórico): se diluye, se moja todo y en 1-2 minutos está listo.
Nunca uses estropajos que rayen el plástico ni mezcles lejía con ácidos.
Limpiar, sanitizar y esterilizar no es lo mismo
Qué hace
Con qué
¿Hace falta?
Limpiar
Quita la suciedad visible: restos de mosto, levadura, espuma seca, lúpulo
Agua caliente y un limpiador (percarbonato sódico, limpiador alcalino)
Siempre, después de cada uso
Sanitizar
Reduce los microorganismos a un nivel que no da problemas
El error más frecuente es saltarse la limpieza y confiar en el sanitizante. Los microbios se esconden debajo de la suciedad, donde el producto no llega. Por eso el orden es siempre el mismo: limpiar al terminar, guardar el material seco y sanitizar justo antes de volver a usarlo.
Qué hay que sanitizar (y qué no)
La regla es sencilla: el lado caliente no necesita sanitizante y el lado frío sí.
Lado caliente (no hace falta sanitizar, solo limpiar): la olla, la cuchara de remover el hervor, el macerador. El hervor ya mata los microbios.
Lado frío (hay que sanitizar): todo lo que toca el mosto una vez enfriado o la cerveza: el enfriador si no lo metes en el hervor, el fermentador y su tapa, el airlock, la junta, el grifo, el densímetro y la probeta, el termómetro, los tubos y el bastón de trasvase, la cuchara para mezclar la levadura, las botellas, las chapas y la chapadora.
Si usas un enfriador de serpentín, mételo en la olla 10-15 minutos antes del final del hervor y quedará sanitizado con el propio calor.
Cómo limpiar el material
Enjuaga en cuanto termines. El mosto y la levadura recién usados salen con agua; secos, se pegan como cemento.
Pon en remojo con limpiador. El percarbonato sódico (el «oxígeno activo» de los quitamanchas sin perfume) va muy bien: una o dos cucharadas por cada 4-5 litros de agua caliente, a unos 40-50 °C. Deja el fermentador y los tubos en remojo de 30 minutos a unas horas.
Frota solo con esponja suave o un paño. Para las botellas, un cepillo de botellas.
Aclara bien con agua hasta que no queden restos del limpiador.
Deja secar al aire y guarda tapado. El material húmedo y cerrado acaba con moho.
El truco de Levi
No uses estropajos verdes ni nada abrasivo con el fermentador de plástico. Cada raya es un escondite para las bacterias donde ningún sanitizante llega bien. Si tu fermentador está muy rayado o la cerveza sale infectada una y otra vez, cámbialo. Tampoco uses lavavajillas perfumado: el olor se queda en el plástico y deja restos que matan la espuma.
Sanitizantes para cerveza casera
Producto
Dosis habitual
Tiempo de contacto
¿Aclarar?
Notas
Sanitizante ácido (ácido fosfórico)
Unos 1,5 ml por litro (sigue la etiqueta)
1-2 minutos
No
El más usado. La espuma no es un problema
Ácido peracético
Según la etiqueta del producto
1-2 minutos
No, a la dosis indicada
Muy eficaz. Concentrado es corrosivo: guantes
Yodóforo
Unos 12,5 ppm de yodo (según etiqueta)
2 minutos
No
Puede teñir el plástico de amarillo
Lejía de uso doméstico
Unos 4 ml por litro (sin detergente ni perfume)
20 minutos
Sí, muy bien
Barata, pero si no aclaras deja sabor a clorofenol
Alcohol al 70 %
Puro, en pulverizador
Hasta que se evapore
No
Para piezas pequeñas, tijeras y la boca de los sobres
El sanitizante ácido sin aclarado
Es el más práctico para casa y el que usa casi todo el mundo. Se diluye en agua, se moja todo el material, se deja actuar 1-2 minutos y se escurre. No hace falta aclarar: a la dilución correcta, los restos no afectan a la levadura ni al sabor, y la espuma que queda en el fermentador tampoco. Si la preparas con agua destilada o de ósmosis, la solución aguanta más tiempo; un pulverizador con solución preparada es muy cómodo para las chapas, el grifo o la boca del fermentador. Cuando la solución se enturbia, tírala y haz otra.
La lejía
Funciona y es barata, pero tiene inconvenientes: necesita mucho más tiempo de contacto, hay que aclarar a conciencia (si queda cloro, aparecen los clorofenoles y la cerveza sabe a tirita) y corroe el acero inoxidable si la dejas mucho tiempo. Usa lejía normal, sin detergentes ni perfume, y aclara con agua potable abundante.
¿Y el metabisulfito?
El metabisulfito se usa mucho en vino, pero como sanitizante para cerveza es flojo y libera dióxido de azufre, un gas que irrita los ojos y las vías respiratorias. Para el material, es mejor uno de los productos de la tabla. Donde sí es útil es para quitar el cloro del agua de la receta: un cuarto de pastilla Campden basta para unos 20 litros.
El truco de Levi
Nunca mezcles lejía con productos ácidos (el sanitizante fosfórico, el peracético o el vinagre): se libera cloro gaseoso, que es tóxico. Si cambias de producto, aclara bien entre uno y otro. Y usa guantes y gafas con los productos concentrados.
Cómo sanitizar el día de la elaboración
Prepara la solución en un cubo limpio antes de empezar, mientras se calienta el agua.
Sanitiza el fermentador. Echa unos litros de solución, ciérralo y agítalo para que moje todas las paredes y la tapa. Abre el grifo para que pase solución por él.
Mete en el cubo las piezas pequeñas: airlock, junta, cuchara, termómetro, tijeras para el sobre de levadura.
Vacía el fermentador poco antes de llenarlo. No pasa nada si queda algo de espuma.
Sanitiza el densímetro y la probeta justo antes de sacar la muestra, y no devuelvas nunca la muestra al fermentador.
Rocía con alcohol o sanitizante el sobre de levadura antes de cortarlo.
Las botellas son la causa más típica de una tanda con unas pocas botellas raras. Para evitarlo:
Enjuágalas nada más servirlas, dos o tres veces con agua, y déjalas boca abajo para que escurran. Así nunca se secan con poso dentro.
Antes de embotellar, revísalas a contraluz. Si alguna tiene restos pegados, déjala en remojo con percarbonato y pásale el cepillo.
Sanitízalas llenándolas con un poco de solución y agitando, o con un sanitizador de botellas de bomba. Escúrrelas en un árbol de botellas.
Sanitiza también las chapas (en un bol con solución) y la boca de la chapadora.
Otra opción para las botellas de vidrio es el horno: ya limpias, tapa la boca con papel de aluminio, mételas con el horno frío, súbelo a 160-170 °C, déjalas una hora y que se enfríen dentro para que no se rompan. Nunca hagas esto con plástico ni con botellas con tapón mecánico de goma.
Una infección no siempre se ve, pero suele dar pistas:
Película blanca o con burbujas en la superficie de la cerveza después de la fermentación (no confundir con los restos normales de espuma o de lúpulo).
Sabor a vinagre, a yogur agrio o a medicamento.
Botellas con exceso de gas que rebosan al abrirlas, cuando el resto de la tanda está bien. Muchas veces es una botella mal limpiada. Si la falta de gas es el problema, mira cerveza casera sin gas.
Si te pasa, no tires el material de inmediato: límpialo a fondo, déjalo en remojo con percarbonato y revisa las juntas, el grifo y las rayas del fermentador, que es donde suele estar el problema. Para elegir un fermentador fácil de limpiar o el resto del material, tienes la sección de equipo y la guía de kit para hacer cerveza casera.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre limpiar y sanitizar?
Limpiar es quitar la suciedad visible con agua caliente y un limpiador. Sanitizar es reducir los microorganismos con un producto específico justo antes de usar el material. Primero se limpia y luego se sanitiza, porque el sanitizante no funciona sobre suciedad.
¿Con qué se sanitiza el material para hacer cerveza?
Lo más práctico es un sanitizante ácido sin aclarado a base de ácido fosfórico: se diluye, se moja el material y en 1-2 minutos está listo. También sirven el ácido peracético, el yodóforo o la lejía diluida, esta última aclarando muy bien.
¿Se puede sanitizar con lejía?
Sí: unos 4 ml de lejía normal (sin detergente ni perfume) por litro de agua y 20 minutos de contacto. Después hay que aclarar a fondo con agua potable, porque los restos de cloro dan sabor a medicamento. Nunca la mezcles con productos ácidos.
¿Hay que aclarar el sanitizante sin aclarado?
No. A la dilución que indica el fabricante, los restos no afectan a la levadura ni al sabor. La espuma que queda en el fermentador tampoco es un problema.
¿Hay que sanitizar la olla de hervir?
No hace falta: basta con que esté limpia, porque el hervor mata los microbios. Lo que hay que sanitizar es todo lo que toca el mosto después de enfriarlo: fermentador, airlock, tubos, cucharas, botellas y chapas.
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