
Cerveza casera sin gas: causas y cómo arreglarla
Las seis causas más habituales de una cerveza casera sin gas ni espuma, cómo saber cuál es la tuya en dos minutos y qué hacer en cada caso.
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Problemas · 7 min de lectura
Mantequilla, manzana verde, maíz cocido, tirita o cartón mojado: cada sabor raro de la cerveza casera tiene un culpable concreto. Te contamos cuál es, por qué aparece y cómo evitarlo en el siguiente lote.

Por Salvador Borrego
Actualizado el
Casi todos los sabores raros en la cerveza casera tienen nombre y apellidos. Ese toque a mantequilla, a manzana verde o a maíz de lata no es mala suerte: es un compuesto químico concreto que aparece por una causa concreta. Los catadores los llaman off-flavors, y compuestos como el diacetilo están muy estudiados. Aquí tienes una tabla para identificar el tuyo, qué lo provoca y cómo evitarlo en el siguiente lote.
En resumen
Antes de buscar en la tabla, cata bien. Sirve la cerveza algo más templada que para beber (unos 8-12 °C, según el estilo) en una copa, no la bebas helada ni de la botella. Huele primero, luego da un trago y fíjate en el final y en la sensación en boca (aspereza, picor, calor). Si puedes, compárala con una cerveza comercial del mismo estilo. Unos vasos de cata ayudan a comparar dos o tres a la vez.
Ten en cuenta que algunos de estos compuestos son normales en ciertos estilos. El plátano y el clavo son obligatorios en una weissbier, y un punto de diacetilo se acepta en algunas ales británicas. Un sabor solo es un defecto cuando no pinta nada en el estilo que querías hacer.
| Sabor u olor | Compuesto | Causa más habitual | Solución |
|---|---|---|---|
| Mantequilla, palomitas, toffee; sensación untuosa | Diacetilo | Fermentación cortada, embotellar pronto, bajar la temperatura antes de tiempo. A veces, infección por Pediococcus | Dejar la cerveza 2-3 días más al final de la fermentación, unos grados más caliente (descanso de diacetilo: 18-20 °C en una ale, 16-18 °C en una lager) |
| Manzana verde, calabaza cortada, látex | Acetaldehído | Cerveza joven: la levadura no ha terminado de reabsorberlo. Poca levadura o levadura floja | Más tiempo en el fermentador; inocular la cantidad correcta de levadura sana |
| Maíz cocido, verdura cocida, tomate de lata | DMS (sulfuro de dimetilo) | Hervor corto o con la olla tapada; enfriado lento. Más frecuente con malta pilsner | Hervir 60-90 min destapado y enfriar rápido |
| Tirita, enjuague bucal, plástico, medicinal | Clorofenoles | Cloro o cloramina del agua del grifo, o lejía mal aclarada | Quitar el cloro con pastilla Campden o filtro de carbón; no usar lejía |
| Clavo, humo, especiado (fuera de estilo) | Fenoles (4-vinilguayacol) | Levadura de trigo o belga en un estilo que no lo pide, o levadura salvaje | Elegir bien la cepa; revisar la sanitización |
| Plátano, pera, fruta madura | Ésteres (acetato de isoamilo, entre otros) | Fermentación demasiado caliente o poca levadura | Controlar la temperatura del mosto, no la de la habitación |
| Disolvente, alcohol caliente que quema | Alcoholes fusel (superiores) | Fermentar caliente, sobre todo los primeros días; poca levadura | Fermentar en la parte baja del rango de la levadura |
| Cartón mojado, papel, jerez; color que se oscurece | Oxidación (trans-2-nonenal y otros) | Oxígeno después de fermentar: salpicar al trasvasar o embotellar; cerveza vieja o guardada caliente | Trasvasar sin salpicar, llenar las botellas desde el fondo, guardar en frío |
| Mofeta, «skunky», como algunas cervezas en botella verde | 3-metil-2-buteno-1-tiol (MBT) | La luz (sol o fluorescentes) rompe compuestos del lúpulo | Botellas ámbar o marrones y guardarlas a oscuras |
| Agrio, ácido láctico, yogur | Ácido láctico | Infección por bacterias (Lactobacillus, Pediococcus) | Limpiar y sanitizar todo lo que toca el mosto frío |
| Vinagre | Ácido acético | Infección por Acetobacter, que necesita oxígeno | Sanitizar y no dejar la cerveza expuesta al aire |
| Metálico, monedas, sangre | Iones de hierro y otros metales | Agua con mucho hierro, ollas de hierro o aluminio rayado, acero mal limpiado | Usar acero inoxidable limpio; revisar el agua |
| Huevo podrido, cerilla | Sulfuro de hidrógeno y compuestos de azufre | Algunas levaduras, sobre todo lager, o levadura estresada | Suele desaparecer con unas semanas de reposo |
| Carne, salsa de soja, caldo | Productos de autólisis | Cerveza demasiado tiempo sobre la levadura muerta y a temperatura alta | No dejarla meses en el fermentador; trasvasar o embotellar a tiempo |
| Aspereza, sequedad tipo té muy cargado | Taninos (polifenoles) | Lavar el grano con agua por encima de 76-78 °C, pH alto o moler demasiado fino | Controlar temperatura y pH del lavado |
El diacetilo es el defecto más conocido. Huele a palomitas con mantequilla y deja una sensación resbaladiza en la lengua. La levadura lo produce siempre durante la fermentación, pero luego lo vuelve a absorber si la dejas trabajar. El problema aparece cuando la sacas antes de tiempo, la enfrías de golpe o embotellas con prisa.
El acetaldehído es un paso intermedio entre el azúcar y el alcohol. En una cerveza joven siempre hay algo, y la levadura lo elimina si le das tiempo. Por eso aparece en cervezas embotelladas demasiado pronto o hechas con poca levadura. La solución casi siempre es paciencia: una o dos semanas más en el fermentador. En la guía de fermentación de la cerveza tienes cómo saber cuándo ha terminado de verdad.
El DMS sale de un precursor que tienen las maltas muy claras, sobre todo la pilsner. Durante el hervor se evapora; si tapas la olla, el vapor condensa y vuelve al mosto. Y si tardas horas en enfriar, el mosto caliente sigue generando DMS sin poder eliminarlo. Hierve siempre destapado, al menos 60 minutos (90 con mucha malta pilsner), y enfría rápido con un enfriador de inmersión.
La temperatura es la causa número uno de sabores raros. La fermentación genera calor, así que el mosto puede estar 3-5 °C por encima de la habitación en los primeros días. Una ale que «fermentaba a 20 °C» puede haber estado a 24 °C por dentro. El resultado: ésteres a plátano y alcoholes fusel que queman.
Los fenoles a clavo son buenos en una weissbier o en muchas belgas. Si aparecen en una pale ale con levadura neutra, lo más probable es una levadura salvaje que se ha colado.
El truco de Levi
El sabor a tirita (clorofenoles) se nota con cantidades minúsculas y no desaparece con el tiempo. Si usas agua del grifo, quítale el cloro antes de empezar: un cuarto de pastilla Campden para 20 litros basta. Y no sanitices con lejía: usa un sanitizante sin aclarado.
Hay cervezas que salen perfectas del fermentador y se estropean en la botella. Los dos culpables son el oxígeno y la luz.
La oxidación da sabores a cartón mojado, papel o jerez, apaga el aroma del lúpulo y oscurece el color. Pasa cuando la cerveza ya fermentada toma aire: salpicar al trasvasar, llenar las botellas desde arriba o dejar mucho espacio vacío en el cuello. En cómo embotellar cerveza casera tienes el proceso sin salpicaduras, con varilla de llenado. Guardar las botellas en frío también la retrasa.
El sabor a mofeta («lightstruck» o «skunky») aparece en minutos si la cerveza lupulada recibe luz. La luz rompe unos compuestos del lúpulo y forma un tiol muy parecido al olor de la mofeta. Las botellas verdes y transparentes no protegen; las ámbar sí. Guárdalas en una caja cerrada.
Si la cerveza sabe ácida sin que lo buscaras, huele a vinagre o a barniz, o las botellas sacan espuma sin parar al abrirlas, tienes una infección. Las bacterias y levaduras salvajes entran por cualquier cosa que toque el mosto una vez frío: el fermentador, el grifo, la varilla, el tubo o las botellas.
Una cerveza infectada no suele ser peligrosa, pero no se arregla. Lo práctico es tirarla, revisar el equipo y no repetir el error.
No es un sabor, pero también es un problema frecuente, y una cerveza plana sabe más dulce y apagada. Si es tu caso, tienes las causas y soluciones en por qué tu cerveza casera no tiene gas.
Por el acetaldehído, un compuesto intermedio de la fermentación. Suele aparecer cuando embotellas demasiado pronto o usas poca levadura. Dale una o dos semanas más en el fermentador y comprueba con el densímetro que la densidad lleva días estable.
Es diacetilo. La levadura lo produce y luego lo reabsorbe si la dejas terminar. Evítalo con un descanso de 2-3 días a 18-20 °C (16-18 °C en una lager) al final de la fermentación y sin prisa por embotellar. Si además está ácida, puede ser una infección.
Algunos sí: el acetaldehído, el diacetilo de fermentación y el azufre pueden bajar con unas semanas de reposo, porque en la botella queda levadura. La oxidación, el sabor a tirita, el de mofeta y las infecciones no se corrigen.
Casi siempre es por el cloro o la cloramina del agua del grifo, o por restos de lejía. Reaccionan con compuestos de la cerveza y forman clorofenoles. Quita el cloro con una pastilla Campden o un filtro de carbón y usa un sanitizante sin cloro.
Un defecto de fermentación (mantequilla, manzana verde, plátano) no es peligroso: en la cerveza no sobreviven los patógenos habituales gracias al alcohol, el lúpulo y el pH bajo. Pero si hay moho, huele a podrido o no sabes qué es, no la bebas. Una cerveza infectada no mejora y puede tener exceso de gas, así que vigila las botellas por si se hinchan o revientan.
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